Para muchos caballeros es casi un
acto reflejo voltear a mirar el trasero de la dama que pasa a su lado, acción
que puede desagradar a sus parejas. No
dudaremos de que su mirada, exenta de toda fantasía, revista la cualidad de la
pureza; si lo hace su mujer. Sin
embargo, no le damos la razón al adjudicarle semejante calificativo. Si todos los caballeros veedores de traseros requirieran ayuda psicológica, no habría consultorios suficientes en el
mundo. Le sugerimos mirar con menor
descaro. Si su dama persiste en su
actitud, quizá sea ella la necesitada de ayuda especializada.
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