Su caballero sufre de eyaculación
–bastante- precoz. Esta prematuridad
involuntaria del advenimiento del clímax suele deberse a causas psicológicas o
emocionales (ansiedad, nerviosismo, angustia, etc.) y, en pocos casos, a
trastornos fisiológicos. También
considere que puede originarse ya no en factores patológicos sino, simplemente,
en un estado de extremo deseo y excitación sexual. Es difícil, pero no imposible, distinguir
entre dichos orígenes; la comunicación, tanto verbal como corpórea, es
fundamental para emprender el descarte de las posibles causas. No quisiéramos una posible medida radical: la
penosa prescindencia de los besos. De
persistir el problema, su caballero debiera buscar ayuda especializada.

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