lunes, 24 de marzo de 2014

Me va pésimo con las mujeres de la vida real y estoy pensando conseguir una muñeca inflable. ¿Me estaré volviendo un depravado sexual?



Las muñecas sexuales no son un invento reciente.  Fueron usadas por los marineros de antaño –en humildes versiones de la tela cocida- como “damas de viaje” y desarrolladas más sofisticadamente en Japón y Alemania entre 1930 y 1940 para aliviar oficialmente a caballeros constreñidos a ambientes masculinos.  Hoy el mercado ofrece, en variados precios y calidades, juguetes sexuales con aperturas –vagina, ano, boca- que incluso llegan a vibrar.  ¿Depravación sexual?  Pregúntese usted más bien por qué con las mujeres de carne y hueso le va tan mal.

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